Características de una Persona Altamente Sensible (PAS)
Una persona altamente sensible (PAS) es alguien con una capacidad innata para percibir y procesar estímulos y emociones con mayor intensidad y profundidad que la mayoría. Este rasgo, conocido como Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS), fue identificado en los años 90 por la Doctora en psicología estadounidense Elaine Aron. La alta sensibilidad no es un trastorno ni un defecto, sino un rasgo biológico y hereditario con sus propias ventajas y desventajas. Está presente en aproximadamente entre el 20% y el 30% de la población, tanto en hombres como en mujeres.
Todas las personas tenemos algún grado de sensibilidad, pero en algunas está mucho más desarrollada. Esto significa que algunas son menos sensibles, otras muy sensibles, y la mayoría se encuentra en un punto intermedio. Las PAS se sitúan en el extremo superior de la escala de sensibilidad. Las tres categorías se consideran normales y saludables.
¿Cuáles son los aspectos distintivos que definen este rasgo de personalidad?
Según la Dra. Elaine Aron, hay cuatro características que definen a las personas altamente sensibles:
1. Profundidad en el procesamiento de la información
Las PAS piensan y reflexionan mucho antes de actuar. Su mente conecta un montón de ideas y posibilidades antes de decidirse. Esto les permite considerar diferentes opciones y puntos de vista, pero a veces puede hacer que se sientan inseguras y estresadas, incluso por decisiones pequeñas.
2. Sensibilidad sensorial y a las sutilezas
Las PAS tienen un radar especial para los detalles. Esta capacidad les permite disfrutar de cosas simples, como saborear el aroma de una taza de café recién hecho por la mañana o detenerse a apreciar la belleza de una flor en un parque. Sin embargo, esta misma sensibilidad también puede hacer que se sientan agobiadas en lugares ruidosos o desordenados.
3. Sobreestimulación
Como procesan mucha información, a veces se sienten abrumadas. Por ejemplo, estar en un centro comercial lleno de luces y ruido puede hacer que se sientan agotadas. Es importante que se tomen un respiro y busquen espacios tranquilos para recuperar energía.
4. Intensidad emocional y empatía
Las PAS sienten las emociones de forma intensa, ya sean positivas o negativas. Por ejemplo, pueden sentirse muy frustradas por una pequeña inconveniencia o experimentar una inmensa alegría i al ver a un amigo después de mucho tiempo. También tienen una gran habilidad para empatizar y entender lo que siente la otra persona. Si alguien está triste, lo notan enseguida y pueden sentir ese dolor. Por eso, es vital que aprendan a manejar sus propias emociones para no sentirse desgastadas.
¿Cómo experimenta el mundo una Persona Altamente Sensible (PAS)?
Las personas altamente sensibles perciben y experimentan el mundo de una manera distinta. Su sistema nervioso y cerebro detectan más sutilezas y procesan la información —como emociones, pensamientos y estímulos sensoriales— de forma más profunda, tanto de manera consciente como inconsciente. Esto les hace ser más sensibles, tanto física como emocionalmente, en comparación con la mayoría de las personas.
Su cuerpo y mente reaccionan más intensamente a lo que sucede a su alrededor y en su interior, lo que las mantiene en un estado de mayor alerta. Es como si tuvieran una «antena» extremadamente sensible, capaz de captar señales tan débiles que otras personas no perciben.
Si este rasgo se maneja adecuadamente, puede convertirse en una gran fortaleza. Las PAS suelen ser personas reflexivas, intuitivas y observadoras, además de empáticas, creativas y apasionadas, lo que les otorga una gran riqueza interior.
Sin embargo, cuando no se gestiona de forma correcta, puede provocar problemas como estrés, ansiedad o incluso depresión, entre otros.
Por eso, es fundamental conocer bien este rasgo y aprender técnicas y estrategias para gestionarlo de manera efectiva. Así, se puede aprovechar todo su potencial sin que se convierta en una fuente de malestar.

¿Cómo funciona el cerebro de una Persona Altamente Sensible (PAS)?
Estudios han demostrado que las personas altamente sensibles (PAS) presentan diferencias específicas en su cerebro, lo que les permite percibir el mundo de manera más intensa. Estas diferencias se relacionan con una mayor actividad en áreas que gestionan la conciencia, la integración de información sensorial, las emociones, la empatía y la interpretación de señales sociales… A continuación, se describen las principales áreas del cerebro que están más activas en las PAS:
1. La amígdala
La amígdala, que está implicada en las respuestas emocionales y el manejo del estrés, tiene una mayor actividad en las PAS. Esto provoca que reaccionen más rápidamente ante estímulos que perciben como amenazantes o estresantes, lo que lleva a que experimenten emociones con mayor intensidad.
2. La corteza prefrontal
Esta región del cerebro, responsable de procesar información y regular las emociones, también presenta una actividad elevada en las PAS. Esto les permite reflexionar profundamente, haciéndolas personas introspectivas. Sin embargo, esta actividad intensificada también puede hacer que se sientan abrumadas con mayor facilidad.
3. Las neuronas espejo
Las neuronas espejo, que permiten comprender y sentir lo que otra persona está experimentando, son más activas en las PAS. Gracias a esta mayor actividad, las PAS tienen una capacidad empática más desarrollada, lo que les facilita conectar emocionalmente con los demás de manera profunda y rápida.
4. La ínsula
La ínsula es una región del cerebro que juega un papel importante en la detección e interpretación de las emociones, tanto propias como ajenas. En las PAS, la ínsula muestra una mayor actividad, lo que les permite tener una mayor consciencia de sus propias emociones y de las de las personas que las rodean. Esta alta sensibilidad emocional puede explicar por qué son tan receptivas a las señales emocionales y físicas de su entorno.
5. El giro cingulado anterior
El giro cingulado anterior es otra región importante en la regulación de la emoción y el procesamiento de conflictos sociales. En las PAS, esta área tiende a ser más activa, lo que podría explicar por qué tienden a ser más sensibles en situaciones de tensión social o cuando detectan conflictos. Esto puede hacer que reaccionen más fuertemente al estrés social o emocional.
6. La corteza premotora
Las PAS muestran una mayor activación en la corteza premotora, una región relacionada con la estrategia de «esperar y observar». Esto significa que tienden a analizar y procesar cuidadosamente su entorno antes de actuar, lo que refuerza su capacidad reflexiva y observadora.
7. La corteza somatosensorial
Esta área del cerebro se encarga de procesar las sensaciones físicas (tacto, dolor, temperatura, etc.). En las PAS, se ha observado una mayor activación de la corteza somatosensorial, lo que sugiere que no solo son más sensibles a las emociones, sino también a los estímulos físicos como el ruido, la luz o incluso el contacto físico. Esto contribuye a que las PAS sean más susceptibles a la sobrecarga sensorial en ambientes con mucha estimulación.

La importancia del contexto
El contexto en el que una persona altamente sensible crece y se desarrolla, junto con sus experiencias vitales, pueden influir significativamente en cómo maneja y expresa su sensibilidad a lo largo de su vida. Por ejemplo, las PAS que han tenido una infancia complicada, marcada por un apego inseguro, falta de apoyo emocional o traumas, tienden a enfrentar mayores dificultades para aceptar y gestionar su rasgo, ya que estas experiencias adversas pueden tener un impacto más profundo debido a su mayor sensibilidad. Como resultado, es más probable que experimenten problemas emocionales y psicológicos, como ansiedad, depresión o baja autoestima.
No todas las personas con alta sensibilidad comparten las mismas cualidades en igual medida; estas pueden variar en intensidad y expresión, pero juntas conforman el perfil distintivo de una PAS.
Una persona altamente sensible florece en un ambiente amoroso y positivo, donde puede recibir luz y cariño, pero puede marchitarse rápidamente si se enfrenta a situaciones de estrés o a entornos hostiles. Su belleza radica en su capacidad para conectar con el mundo de una manera profunda y significativa.
